Feng shui
La expresión Feng Shui significa viento y agua, es decir, movimiento.
El objeto del Feng Shui es el estudio del movimiento de las energías
cosmotelúricas y su interpretación en vistas a elegir los lugares
más favorables, modificando los entornos desfavorables o creando las
distribuciones y las formas más armónicas para cada circunstancia.

En el feng shui buscamos en primer lugar la correcta ubicación del edificio en un determinado espacio y su integración en el entorno con el objetivo de que sus moradores disfruten de salud, armonía y prosperidad.

El feng shui, al igual que el taoísmo, se basa en el equilibrio entre el yin y el yang. Son energías opuestas y a la vez complementarias: el frío y el calor, lo femenino y lo masculino, el agua y el fuego, la nada y el todo, lo interno y lo externo. Asimismo se fundamenta en las orientaciones y en los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua.

Asimismo, el feng shui tiene una profunda componente
psicológica y filosófica ya que tiene un gran influjo a nivel
inconsciente. De ahí que sea una poderosa herramienta en el crecimiento
interior y el autoconocimiento.
Tiene, pues, una gran influencia en la salud física y en el equilibrio
emocional.

El feng shui tiene una vertiente llamémosla
científica o analítica, y otra simbólica y/o intuitiva.
Si padecemos trastornos de salud, de pérdida de vitalidad, problemas
con nuestras relaciones, económicas, etc., el feng shui y otras formas
de concebir el espacio y su relación con nosotros pueden ayudarnos
a armonizar muchos aspectos de nuestra vida.
Raúl de la Rosa
Filósofo práctico y escritor, autor de la obra El hogar sano y natural (Ediciones B) y Practicando el poder de ser consciente (Ediciones i).

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